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sábado, 16 de octubre de 2010

ROBO Y BUSQUEDA DEL NIÑO

¿En qué consiste el robo y la búsqueda del Niño perdido?  Dejemos que nos olo refiera la pluma de Martín Tinajero.  Según las tradiciones,  tenía el Niño muy corta edad cuando,  para angustia de sus padres,  se les perdió un día. Comenzaron a buscarlo ansiosamente y lo encontraron,  aunque tan chiquitico, discutiendo muy en serio con los doctores.  Esa pérdida y el dichoso encuentro del infante,  se conmemora bajo el nombre de Robo y Búsqueda del Niño.

Varios "conjurados",  gente de la casa,  amigos cercanos,  sigilosamente se acercan al `pesebre.  Con gran cuidado toman al Niño y huyen.  Luego,  lo esconden en un sitio que puede ser una vasija de barro cocido o bajo tres piedras que en el hogar campesino se usan para sostener la olla o la pila,  mientras se cocina con leña y que el pueblo llama "topias".

El Niño se ha perdido.  Cunde la preocupación en la casa de cuyo pesebre fue sustraído.  Se comenta con los vecinos la desaparición del Niño.  Se celebran los velorios del Niño Perdido,  donde se cantan versos al son de guitarras y maracas.  San José y la Virgen no tienen consuelo; se ha perdido el Niño,  el Rey de los cielos.

Pasan algunos días y por fin se reúne todo el mundo para buscar al Niño perdido.  Salen San José y la Virgen montada ésta en un borrico,  salen los dueños de la casa,  salen los tres Reyes Magos,  salen los pastores,  los indios,  los ángeles.  Salen los giros que bailan en torno a un mástil tejiendo cintas. La procesión empieza y recorre calles y casas.

Finalmente,  entran a la casa donde se encuentran con el Niño.  La alegría estalla en nuevos cánticos:  El cielo lo premie por su caridad,  vamos pastorcitos,  vamos a cantar!.   Y con el Niño en los brazos de la Virgen,  regresa triunfalmente el cortejo hasta la casa de donde se lo habían robado.

Suenan triquitraques y cohetes.  "El Ladrón",  amarrado,  camina con la cabeza gacha al final de la comitiva bullanguera y jubilosa que al llegar a la casa del Niño, será obsequiada con licores y comidas propias de la región andina.     Así termina la búsqueda del Niño, en días de enero de cada año,  allá en los pequeños pueblos de los altos Andes,  cerca de la Sierra Nevada que domina todo el paisaje desde sus hielos perpetuos.

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